HOY MIS LETRAS SE VISTEN DE GALA…
Hoy mis letras se visten de gala
para recibirte,
AMIGA DEL ALMA.
Hoy, que te he encontrado, tu recuerdo
dibuja una sonrisa perenne
en mi cara.
Hoy mi mundo ha perdido
una sombra,
y ha ganado una llama.
Hoy se ha quedado prendido
un arcoiris
en mi mirada.
Hoy deslumbra mi corazón
al mundo,
a caballo de una pantalla.
Hoy te encontrado al fin,
después de tanto tiempo,
amiga querida,
AMIGA DEL ALMA.
Sabía que algún día te encontraría de nuevo…
Willkommen, mein lieber Schatzi.
GRACIAS, GOOGLE…
CALOR, COLOR Y… VIDA.
Me derrito; anegada en sudor experimento la crudeza de este clima extremo. El sol preside el cielo y tiraniza con su calor nuestras pequeñas vidas cotidianas.
No es posible la huida, no hay escondite… El fuego abrasador que desprende el cielo nos busca, nos persigue, nos atrapa allá donde estemos.
En cada gota de sudor que exudan nuestros cuerpos se hace patente la vida que nos adorna; nuestra naturaleza acuosa se nos muestra en todo su esplendor. Somos cuerpo, somos agua, y sudamos; porque estamos vivos…
El sol que todo lo preside nos muestra también los infinitos matices del color que engalana nuestra vida. Nuestro mundo es un arcoiris, no un daguerrotipo en blanco y negro. Si hay sol, hay color; y si hay color, hay vida…
Acuarela, Rosario Flores.
”En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo,
ni los árboles nunca podrán ocultar el camino
de su luz hacia el bosque profundo de nuestro destino.
Esa hierba tan verde se ve como un manto lejano
que no puede escapar,
que se puede alcanzar sólo con volar.
Siete mares he surcado,
siete mares color azul;
yo soy nave, voy navegando,
y mi vela eres tú.
Bajo el agua veo peces de colores;
van donde quieren, no los mandas tú.
Por el cielo va cruzando,
por el cielo color azul,
un avión que vuela alto,
diez mil metros de altitud.
Desde tierra lo saludan con la mano,
se va alejando:
-no se dónde va,
no se dónde va…
Sobre un tramo de vía, cruzando un paisaje de ensueño,
en un tren que me lleva de nuevo a ser muy pequeño.
De una América a otra tan solo es cuestión de un segundo,
basta con desearlo y podrás recorrer todo el mundo.
Un muchacho que trepa, que trepa a lo alto de un muro;
si se siente seguro verá su futuro con claridad.
Y el futuro es una nave que por el tiempo volará
a Saturno; después de Marte
nadie sabe dónde llegará.
Si le ves venir,
si te trae amores, no te los roben; sin apurar
aprovecha los mejores que después no volverán.
La esperanza jamás se pierde,
los malos tiempos pasarán.
Piensa que el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo que colorear,
que colorear.
En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
(tú lo pintarás)
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo.
(tú lo pintarás)
Basta con desearlo y podrás recorrer todo el mundo.
(Tú lo pintaras)”
PERFECTA VACUIDAD
Meditación de Thaïs. Jules Massenet
“Entre las grandes cosas que pueden encontrarse entre nosotros, el ser nada es la más grande”.
(Leonardo da Vinci)
Cuando “eres nada” eres tú, eres la esencia divina que llevas dentro; nos enseñan a hablar sin parar, a definirnos, a actuar según aquello que creemos ser, pero para “ser” realmente debemos despojarnos de todo ello.
Cuando entras en el mundo de la palabra te alejas del silencio que todo lo abarca, porque todo lo contiene.
Me gusta el zen. Lo entiendo cada vez mejor y me hace comprenderme a mí misma cada vez un poco más.
HAIKU
“Pronuncia la última palabra ,
expresa el último concepto.
Callas; ahora, SABES”
“Para aquel que en el silencio olvida las palabras, la realidad se manifiesta claramente. El que alcanza el despertar silencioso forma parte de nuestra tradición. El despertar silencioso sube hasta la mas elevada cima y desciende hasta lo más profundo”Wanshi (Hung-chih Cheng-chüeh) 1091 – 1157, insistía mucho en el despertar silencioso, mokusho Zen.
A MI MANERA
Hace dos años, en mis visitas a un psicólogo en Gijón, le comentaba un día a propósito de mis recuerdos acerca de mi más tierna infancia que cuando me retrotraigo hasta los dos o tres años de edad la sensación que me embarga es la de una niña alegre para la cual la vida era un juego maravilloso en el que no había límites para ella. Tal vez un poco en plan irónico, él me contestó que “vaya beautiful”; no me extraña. Debe ser bastante chocante escuchar a alguien decir algo así; pero realmente es así como yo lo viví. Recuerdo que a esa edad no tenía en absoluto ningún tipo de limitación; yo veía hacer algo a alguien e inmediatamente me ponía a hacerlo yo, pues el que otra persona lo hiciera era garantía suficiente para mí de que yo también podía. Así aprendí a hacer alguna pirueta de ballet, a esquiar con tres años, a nadar con tres años también… Nunca hubo nada a esa edad sobre lo que yo pensara que no sería capaz de poner en práctica. La vida era un juego sencillo, maravilloso, distinto todos los días…
Me gustaba aprender algo nuevo cada día, disfrutaba con la vida, conmigo misma, con el mundo que me rodeaba. Las clases en el parvulario eran divertidas, porque aprendía a velocidad de vértigo y la profesora estaba encantada conmigo. Para los compañeros yo era la lista ya de bien pequeñita, y para mis padres, mi familia, mis vecinos…
Cuando comencé la EGB las cosas siguieron siendo igual; yo iba muy por delante de mis compañeros, hasta el punto de que los profesores decidieron, con el beneplácito de mis padres, promocionarme a un curso superior más acorde con mis capacidades. Así fue como, llevando poco tiempo- tal vez menos de un mes- en el primer curso de EGB, me pasaron a segundo a la vez que a un niño de segundo le pasaban a primero. Llegué, pues, tarde al segundo curso, pero aún así seguí siendo la lista de la clase. Tenía un compañero, también estudioso, con el que me sentaron en el pupitre; cuando yo acababa antes que él se enfadaba, lloraba y me daba patadas por debajo de la mesa… Cuando hacíamos muy bien un ejercicio, el profesor- un hombre mayor, enjuto, que se murió poco después- nos hacía salir al estrado para que el resto de los compañeros nos aplaudieran- ¡Jesús, qué tiempos aquellos tan ñoños y tan absurdos!-.
De esos años también recuerdo que cuando hablaba con los mayores, yo no me sentía en absoluto una niña; hablaba con ellos de tú a tú, sin tener conciencia para nada de que entre ellos y yo hubiera ningún tipo de diferencia, pues yo me sentía a su mismo nivel…
Así a primera vista puede parecer muy beautiful, como decía el psicólogo, pero pronto descubrí que no lo era tanto. Esta manera mía tan peculiar de vivirme hacía que me comportara de una forma que para nada era la que la rígida educación de entonces- por lo menos en mi casa- consideraba la apropiada para una niña de mi edad, cosa que pronto empezó a acarrearme problemas en forma de castigos físicos. De repente un día yo decidía que quería hacer algo, algo que yo consideraba que estaba perfectamente capacitada para hacer, y sin consultarlo con mis padres al momento lo realizaba; era tan consciente de mi propia autosuficiencia, de mi autonomía, que ni por un momento me planteaba la idea de que tuviera que pedir permiso para hacerlo. Esto, claro está, no era lo que mis padres pensaban, y a pesar de que las cosas que hacía no eran travesuras malvadas ni dañinas, sino cosas normales, los castigos empezaron a ser cada vez más continuados…
Poco a poco, a fuerza de golpes y de maltratos desproporcionados, esa niña alegre y capaz fue desapareciendo bajo el miedo cerval a los terribles castigos que padecía… Esa fuerza y ese poder que me habían acompañado desde que tenía uso de razón fueron dando paso a un carácter temeroso, sumiso, siempre asustada, siempre atenta a no cometer ninguna torpeza que me acarreara la temible paliza que tanto miedo me daba.
De ahí en adelante fuí desapareciendo de mí misma, desconectando de mi propio yo enterrado bajo una espesa capa de miedo. El tiempo pasaba y mi persona cada vez se alejaba más y más de lo que en tiempos había sido; cada año era una vuelta de tuerca más en esa espiral de destrucción en la que sin saber y sin querer me había metido. Y de ahí a la anorexia que a los diecisiete años me sirvió para rebelarme, para tomar el control de una vida que desde muy pronto había dejado de pertenecerme. Y el miedo, un miedo difuso, no percibido por mí; miedo a ser yo misma, porque eso precisamente era lo que más me había hecho sufrir. Mediante la anorexia recuperé un cierto control sobre mi vida, al tiempo que ponía en práctica mi sensación de no tener derecho a vivir, de no tener derecho a esa vida que tantos sinsabores me había traído; dejé de comer porque no quería estar viva, y la comida fue mi herramienta para hacerlo.
Han pasado ya muchos años desde entonces, he vivido muchas cosas, he sufrido mucho, he llorado; pero también he amado, he conseguido cosas valiosas- entre ellas y fundamentamente tres hijos maravillosos que son la alegría más grande de mi vida y el regalo más valioso que ésta me ha dado- y he dado pequeños pasitos en busca de ese yo infantil, capaz y poderoso, del que tan buenos recuerdos guardo… Tal vez la forma en que lo he hecho no haya sido muy coherente, muy racional, tal vez un tanto extraña; pero lo que cuenta es que lo he hecho y he llegado hasta aquí, a mis cuarenta años, cada vez más cerca de conseguir recuperar la alegría y la potencia de mis primeros años. En el fondo lo que cuenta es el final, no la forma de hacerlo…; porque en realidad lo he hecho ” A MI MANERA”.
“A MI MANERA”, Julio Iglesias y Paul Anka.

HEAVEN'S EYE MANDALA
ME PRESENTO
Soy nueva en esta plaza, así que me toca presentarme.
Mujer casada el tiempo suficiente para vivir el desgaste de la convivencia diaria, la pena de sentir cómo te alejas irremediablemente de quien en su día colmaba plenamente tus expectativas; madre de familia numerosa, la necesaria para descubrir ya demasiado tarde cuánto tiempo propio te roban esos hermosos tesoros a quienes tanto amamos, pero que tantos trabajitos nos suponen. Ama de casa lo justo de atareada para experimentar en carne propia la alienante condición de la maruja que milita no por convicción, sino por denostada obligación, tan absurda como inútil, en aras a conseguir ese hogar perfecto de revista pija, impoluto de polvo y paja, pero vacío de grano sustancioso… Mujer trabajadora por etapas, gracias a Dios y a la sociedad igualitaria, que libera en su trabajo esa especie de bilis incacabable de quien vive encerrado en un mundo que le resulta tan tóxico como un lingotazo de aguafuerte concentrado. Hija antaño dolida y herida; a través de los años y las angustias, de nacer y de morir a cada instante, me encuentro medio recuperada de las dolorosas heridas de mi infancia.
Y así llego ante vosotros, con la herida del pasado aún medio abierta, humeantes las cenizas de mi último arder en el infierno de mí misma- al que por otros pagos le he dedicado posada y morada, vestido de logotipo naranja el sitio-, pero con el corazón una “mijita” alegre por las cosas nuevas que me van surgiendo (una mijita na más, no nos desmandemos, que luego la realidad se impone con dureza cuando menos te lo esperas y se desincha el globo de la risa para verter su contenido de lágrimas acuosas).
Asturiana lejos de su tierra; huérfanos los ojos de ese mar bravío que meció mi in
fancia, espuma de olas y algas, arena en los ojos inocentes de mirada inquieta y arrebolada por su magnificencia; huérfanos también del verde prado y de las altas montañas que se elevan al cielo con gallardía, rocas firmes y duras que nos conforman como pueblo luchador a lo largo de la historia.
Extremeña de adopción por mor de mi matrimonio, y a causa de una extraña sincronía que desde tiempo atrás me vincula misteriosamente con esta tierra seca y dura, tan distinta de mi patria verde y húmeda, tal vez para secar mi alma de tanta humedad y tanta lluvia acumulada en los ojos llorosos de mucho tiempo de sinsabores. Calor y polvo, sol radiante, interior ausente del mar de mi infancia; este clima árido y penoso me sumerge en el fondo de mí misma, de mis angustias, en busca del manantial eterno, del pozo umbroso que refresque mi alma siempre sedienta y anhelante. Curioso baile de los extremos el que me trasporta del húmedo y agradable norte al seco y exigente sur de nuestra piel de toro.
Y desde aquí al mundo entero, en busca de nuevos horizontes- aunque sean virtuales- que renueven mi existencia agotada, apurado ya el cáliz amargo de mí misma. Esta ventana misteriosa en la que vuelco mis deseos, mis logros, mis descubrimientos, me devuelve de cuando en cuando un voz amiga que me acuna, que me mece con su murmullo como antaño me mecía el batir de las olas en la orilla de la playa.
Mi mirada cambia por instantes, por momentos, y de esos cambios daré cumplida cuenta en este sitio.
Gracias.
IMAGEN DEL MAR CANTÁBRICO TOMADA DESDE LA COSTA ASTURIANA. GIJÓN. AUTOR ÁNGEL PINO PÉREZ( mi hijo mayor, al que se le da bien casi todo lo que hace).
Y así es como me siento:
“El extranjero” Enrique Bunbury
