ESTAMPAS DE OTRA ÉPOCA (VA POR TI, JUAN)
Hoy un amigo en su blog me ha hecho recordar tiempos pasados pero felices… He descubierto por casualidad que tenemos una afición en común, y que prácticamente empezamos a un tiempo a practicarla. Tal vez hasta puede que hayamos coincidido, sin saberlo, en nuestros principios con el deporte del ski.

Esquiando en Pajares, con tres añitos.
Los esquíes eran de madera, como los de Juan. Las botas eran rígidas y hacían un daño enorme; de remonte hacía mi padre, que me subía ladera arriba para que yo hiciera un descenso aún vacilante. La gente me miraba con gracia, pues era tan pequeña que casi ni se me veía… Recuerdo que un día unos chicos me dijeron en plan de guasa que si a mis esquíes les había comido un trozo un ratón, porque les faltaba un buen cacho para ser esquíes. Las fijaciones eran de cuerda y con ganchos que se ataban a las botas y a las tablas, aún tardaron en venir las nuevas fijaciones; de las de ahora, ni me pregunto cómo serán ya, pues hace siglos que no he vuelto a practicar el ski.

Una pausa para el café, con mi mamá, mi hermano segundo y mis abuelos paternos.
