“El mundo de mi alrededor
Todo ha cambiado de color,
Si me preguntas el porqué
Te lo diré, te lo diré.Desde el día que te vi,
La vida para mí
Es de color de rosa.
Hoy me siento tan feliz
Que cualquier tarde gris
Es de color de rosa.
Ni una nube sobre el mar,
Ni noche de pesar,
Ni penas que llorar.
Todo lo tengo tan solo por ti
Pues en tus brazos me encuentro en el cielo.
Desde el día que te vi
La vida conseguí y fue por ti.”
(Traducción libre de la letra de la canción original de Edith Piaff al castellano)
Estoy decidida a cambiar mi forma de ver la vida, mi manera de andar por el mundo y los viejos esquemas mentales que han hecho de mi vida un páramo desierto y gélido. Y para ello he decidido ponerme unas gafas color de rosa para andar por el mundo; donde antes veía agravios, angustia, problemas y oscuros presagios de temible agorero, voy a procurar ver sólo nuevas y creativas formas que el Universo pone a mi alcance para que aprenda cada día un poquito más.
Prometo que voy a intentarlo con ahínco; voy a procurar ver luz y amor en todo lo que me rodea. De momento, voy a poner luz y amor para vosotros en esta humilde ventanita al mundo que poseo.
Siento no haber sido nunca un apoyo, una ayuda. Siento mucho más haber sido un desencadenante, un imbécil que nunca consiguió encontrar su sitio vital en medio de una vorágine de intereses creados y cruzados. Leo tus blogs y me doy cuenta de mi absoluto cretinismo, de que dejé que el carro me pasara por delante de los bueyes, como decía aquel…
Hoy, ayudado sin duda por el paso de los años, me he sentido ruin, por lo que me toca, leyendo algunos de tus comentarios, que he encontrado por casualidad. No voy a tratar de justificarme, ni a echarle la culpa a otros por mis errores. Nunca se me dio bien pedir disculpas, porque pienso que es infame disculparse después de causar un daño casi siempre irreparable y más cuando, como en este caso, tanto tiempo y tanta distancia nos separan, así que no lo voy a hacer, pero sí me gustaría que, al menos, no me guardases más rencor del estrictamente necesario.
Suerte, ya sabes que, como solía decir aquel que menté antes, “nunca llovió que no escampara”…
Pues yo siento no poder disponer de más datos acerca de tu identidad para poderte responder con más concrección. Si, como tú dices, me has causado tanto daño en el pasado, no habrás sido el único; y no hay en mi vida “rencor necesario”, puesto que lo que pretendo es que el poco que algún día hubo se vaya diluyendo para dejar paso al amor universal que todo lo cura y que todo lo puede.
Dices que has llegado a mis blogs por casualidad, pero yo no creo en la casualidad sino en la causalidad, así que si estás aquí será por alguna razón que de momento no me es dado comprender.
No quiero tus disculpas, pero sí me gustaría si te parece que me dijeras quien eres…
Suerte también para ti.
Salomé.
Lo del “gran daño” lo he descubierto aquí y ahora, en tus escritos nunca fue voluntario ni deseado . Bien es cierto que ya hace tiempo que soy consciente de que no he (¿hemos?) sabido ser una persona coherente y racional, dejándome llevar e influir por asuntos colaterales que poco bien me (¿nos?) han procurado.
Ciertamente, lo creas o no, me ha traído aquí la casualidad, me ha mantenido la curiosidad y me ha impulsado a dejarte un mensaje la conciencia. A veces el destino es caprichoso y hace cruzarse unas líneas que transcurrían paralelas e independientes.
No creo, sinceramente, que necesites que te diga quien soy. Si te paras a pensar un poco (cosa que estoy seguro que ya has hecho y con la inteligencia que siempre te caracterizó, además) creo que llegarás a mi por pura eliminación. No supongas que trato de esconderme. Para hacerlo, me hubiese resultado mucho más sencillo presentarme aquí como un internauta cualquiera y dejar algunas palabras neutras y frías, sin dar “pistas”.
Si tu quieres, no tengo inconveniente en confirmarte que soy esa persona que estás pensando. Si no quieres, simplemente déjalo estar y la existencia seguirá su curso como si nada hubiese pasado y yo nunca hubiese estado aquí. Lo que pretendo es que nada te fuerce a admitirme si no lo deseas.
Es la historia de un niño caprichoso de muy mal carácter, que se pasaba los días enfadado y rabiando. Un día su padre se lo llevó al patio trasero de la casa, junto a la valla y le dijo: -Hijo mío, de ahora en adelante, cada vez que te enfades con alguien, clava un clavo en [...]
quierodormir dijo:
Noviembre 8, 2008 a 9:33 pm
Optimismo, sí señor. Eso es lo que nos hace falta.
Un beso
1234 dijo:
Noviembre 9, 2008 a 4:27 pm
Siento no haber sido nunca un apoyo, una ayuda. Siento mucho más haber sido un desencadenante, un imbécil que nunca consiguió encontrar su sitio vital en medio de una vorágine de intereses creados y cruzados. Leo tus blogs y me doy cuenta de mi absoluto cretinismo, de que dejé que el carro me pasara por delante de los bueyes, como decía aquel…
Hoy, ayudado sin duda por el paso de los años, me he sentido ruin, por lo que me toca, leyendo algunos de tus comentarios, que he encontrado por casualidad. No voy a tratar de justificarme, ni a echarle la culpa a otros por mis errores. Nunca se me dio bien pedir disculpas, porque pienso que es infame disculparse después de causar un daño casi siempre irreparable y más cuando, como en este caso, tanto tiempo y tanta distancia nos separan, así que no lo voy a hacer, pero sí me gustaría que, al menos, no me guardases más rencor del estrictamente necesario.
Suerte, ya sabes que, como solía decir aquel que menté antes, “nunca llovió que no escampara”…
hoxingu dijo:
Noviembre 9, 2008 a 11:50 pm
Pues yo siento no poder disponer de más datos acerca de tu identidad para poderte responder con más concrección. Si, como tú dices, me has causado tanto daño en el pasado, no habrás sido el único; y no hay en mi vida “rencor necesario”, puesto que lo que pretendo es que el poco que algún día hubo se vaya diluyendo para dejar paso al amor universal que todo lo cura y que todo lo puede.
Dices que has llegado a mis blogs por casualidad, pero yo no creo en la casualidad sino en la causalidad, así que si estás aquí será por alguna razón que de momento no me es dado comprender.
No quiero tus disculpas, pero sí me gustaría si te parece que me dijeras quien eres…
Suerte también para ti.
Salomé.
1234 dijo:
Noviembre 10, 2008 a 1:44 am
Lo del “gran daño” lo he descubierto aquí y ahora, en tus escritos nunca fue voluntario ni deseado . Bien es cierto que ya hace tiempo que soy consciente de que no he (¿hemos?) sabido ser una persona coherente y racional, dejándome llevar e influir por asuntos colaterales que poco bien me (¿nos?) han procurado.
Ciertamente, lo creas o no, me ha traído aquí la casualidad, me ha mantenido la curiosidad y me ha impulsado a dejarte un mensaje la conciencia. A veces el destino es caprichoso y hace cruzarse unas líneas que transcurrían paralelas e independientes.
No creo, sinceramente, que necesites que te diga quien soy. Si te paras a pensar un poco (cosa que estoy seguro que ya has hecho y con la inteligencia que siempre te caracterizó, además) creo que llegarás a mi por pura eliminación. No supongas que trato de esconderme. Para hacerlo, me hubiese resultado mucho más sencillo presentarme aquí como un internauta cualquiera y dejar algunas palabras neutras y frías, sin dar “pistas”.
Si tu quieres, no tengo inconveniente en confirmarte que soy esa persona que estás pensando. Si no quieres, simplemente déjalo estar y la existencia seguirá su curso como si nada hubiese pasado y yo nunca hubiese estado aquí. Lo que pretendo es que nada te fuerce a admitirme si no lo deseas.